Las Cuatro Alas de Mercurio
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Las Cuatro Alas de Mercurio
Alquimia Tradicional de Alto Grado. Longevidad, Iluminación, Bienestar
Published:
6/25/2012
Format:
Perfect Bound Softcover
Pages:
714
Size:
6x9
ISBN:
978-1-46692-938-8
Print Type:
B/W
La Alquimia Tradicional de Alto Grado, proporciona un conocimiento básico y suficiente para alcanzar la Luz. El ordenamiento de este material, permite que el estudiante vivencie en su laboratorio interno o propio cuerpo físico la eficiencia de este Arte Universal. Proporciona a cada lector el secreto de la Palabra Perdida, o fórmula milenaria extraviada hasta el presente, clave indispensable para la práctica del Solve et Coagula, único medio para atraer hacia sí, la irradiación del Alkahest y dar comienzo al desarrollo de un conocimento verdadero y no imaginativo del Arte Real o Alquimia de Alto Grado. Visite el sitio del autor: www.apianoleondevaliente.com
La Alquimia Tradicional de Alto Grado, velada completamente a la comprensión profana, contiene una oculta y profunda verdad que libera a los hombres. Hay que desenterrar a la Alquimia que está aplastada por el peso de una simbología sabia, pero oscurecida de propósito. El estudioso que cuente sólo con sus menguados recursos intelectuales, es incapaz de desentrañar este Arte y, aún menos, aprovecharse con bien de él y trasmitirlo a terceros. No es posible que la “Piedra Bruta” u hombre o mujer profanos y no preparados, alcancen una real transformación, si carecen de un aprendizaje real desarrollado en su propio ser. Porque el conocimiento que necesita el aprendiz de alquimista se encuentra principalmente en su propio vehículo físico. Thomas Vaughan dice al respecto: “Cada cuerpo natural es una especie de linterna sorda que envuelve y mantiene oculta su luz, sin que aparezca, porque está velada por la morada tenebrosa de su materia y no se da a conocer más que por sus defectos siendo su agente, su vida, su luz igual que lo es el sol de macrocosmos” Referente a lo mismo dice Eugenio Filaleteo: “En medio de este círculo tenebroso de que he hablado antes (el cuerpo celular) está colocada una lámpara encendida que es imagen de la luz secreta, el fuego secreto que Dios ha puesto en medio, en el centro de los elementos, que es claro sin ser visto, pues reluce en un lugar oscuro muy tenebroso que no puede ser percibido por los sabios” (Alquimistas). La práctica del Arte Real produce la regeneración de nuestro cuerpo, materia o Piedra. Porque la irradiación de las fuerzas que se conjugan en el Ars Regia desata en la materia una intensa y profunda depuración, hasta que de la tierra se desprenda la última gota de su innecesario sufrimiento. Trabajar en la propia veta espiritual es un acto de imperecedero valor que no fenece en la ciénaga del espacio y del tiempo. El hombre es una obra incompleta, Debemos comprender que somos un conjunto de componentes dispersos y desactivados. Es preciso unir las piezas, lo que se logra sensibilizándonos mediante la práctica de la Gran Obra. El propio desarrollo alquímico de cada individuo es lento pues en ocasiones, debe vencer segmentos oscurecidos del propio estudiante que motivan pérdidas de energía y dificultan la consecución del trabajo. El mismo discípulo, con su inexperiencia, hace aún más lento este proceso, pues el avance de hoy lo dilapida en los errores de mañana. De no ser así, la Alquimia tendría efectos rápidos. Los logros se manifestarán cuando se aprenda a estar sereno y alerta para recibirlos. Cuando se empieza a vivenciar los pequeños cambios de estado que tienen lugar en nuestro mundo interior; se comienzan a avizorar nuestros tesoros escondidos de valor incalculable, que se van haciendo presentes con profunda y natural sencillez. Al paladear esta nueva perspectiva, se advierte que la mayor parte de nuestra vida, hasta ahora, ha sido consumida por un quehacer inoficioso. Todo esto no implica un aislamiento o separación del mundo exterior, solo aflora un mayor respeto por sí mismo y más amor y consideración por los demás, como un implícito reconocimiento de la divinidad que mora en nuestros congéneres. Hemos de transformarnos en guerreros que vencerán sus limitaciones y oscuridades sin luchar, en oradores que convencerán sin emplear la aridez de la palabra y sobre todo, en servidores del Gran Arquitecto del Universo. A medida que avanza el desarrollo propio de esta ciencia, se desata en el interior del Adepto una potencia serena, aplomada, fuera del tiempo y de su edad física, de tal magnitud, que la misma Naturaleza ha de plegarse al designio que emana del discípulo, y él mismo será movido por ese poder ilimitado. Así el ser humano rompe los finos barrotes de su jaula material y viste el sencillo atuendo del Labrador o alquimista. Todo este quehacer se sintetiza en la palabra latina V.I.T.R.I.O.L., que equivale a la suma de las primeras letras de las palabras que forman la frase también latina: “Visita Interiora Terrae Rectificandum Invenies Ocultum Lapidum” que quiere decir:”Visita la tierra interior, y rectificando, encontrarás la Piedra Oculta”. El Arte Alquímico está hecho para aquél que tiene la resistencia y la osadía de proponerse no perder jamás su conexión con lo Superior.
El autor estima que, según la Tradición, un Alquimista debe permanecer invisible. No obstante es posible informar a los lectores acerca de aspectos interesantes de su ascendencia: Apiano León de Valiente desciende directamente, por vía materna, de Peter Biennewitz o Bennewitz, apodado Peter Apiano, (16/04/1495 – 21/04/1552), célebre humanista alemán conocido por sus importantes trabajos en matemáticas, astronomía y cartografía. Fue nombrado matemático del emperador Carlos V a quien había dedicado una de las obras que más fama le dio, el Astronomicum Caesareum. Pero fue, por sobre todo, un sapiente masón Operativo del s. XV Cuando el emperador Carlos V le concedió el escudo de nobleza le preguntó: “Peter Apiano, ¿qué diseño quieres que se estampe en tu escudo de nobleza?” y Apiano le respondió: “El águila bicéfala, Su Majestad”. Esa figura, el águila, representa la etapa humana más elevada de la Alquimia Tradicional; el grado postrero de la Francmasonería Operativa y especulativa, y es también el símbolo que a Leon de Valiente le traspasó su madre. En la ascendencia de León de Valiente, hay una nítida, aunque secreta cadena de oro (áurea catena) cuyos eslabones o iniciados se transmitieron de boca a oído una Sabiduría Universal expandida por un desconocido Foco de Luz situado en ese entonces, en la Alemania del s. XV o antes. León de Valiente recibió primariamente la instrucción de su madre, penúltimo eslabón de esa áurea cátena. Sobre las espaldas de León de Valiente gravita la responsabilidad de 600 años de tradición iniciática.
Creo que es el libro más claro y didáctico acerca de este tema del que tanto se especula, pero muy poco se sabe.

Apiano León de Valiente, a juzgar por su libro, parece ser un Discípulo de alto grado.
Enrique  
Para mi ha resultado un texto apasionante. Debo reprimirme para no leerlo de golpe. Por primera vez puedo decir que entiendo y con placer un libro de alquimia. uando lo leo me invade un sentimiento de tranquilidad y paz. ¿Es, además un libro Mágico.

Esther
Esther 
 
 


 

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